España lejos de la excelencia educativa

A pesar de albergar alguno de los sistemas educativos más excelentes de la OCDE

Mas del 18% los alumnos españoles acaban la etapa de educación obligatoria sin las competencias mínimas para desenvolverse en la sociedad actual. El 30% ha repetido al menos un curso y cerca del 20% permanecerá sin estudiar ni trabajar. Para quien proceda de una familia de bajos recursos económicos y culturales, la situación empeora gravemente.

Mientras España tiene un retraso de 9 meses de escolarización frente a los sistemas educativos más excelentes de la OCDE, la diferencia entre comunidades autónomas es de más de un año, y entre grupos sociales más y menos favorecidos, es de dos.

Estos son algunas de las conclusiones resultantes del Índice de Excelencia Educativa, elaborado a partir de los informes PISA. España se aleja de la excelencia. Estas son algunas de las principales diferencias frente a los sistemas educativos más excelentes:

 

 

La equidad es condición necesaria para alcanzar resultados excelentes

Los primeros puestos del ranking de excelencia están ocupados por países muy diversos en estructuras económicas, sociales, administrativas o culturales. Sus reformas educativas han sido dispares, aunque hay una coincidencia clara: los sistemas educativos con mejores rendimientos, obtienen también altos niveles de equidad. La inequidad en los sistemas educativos perjudica no sólo a los alumnos más desfavorecidos. Todo el sistema se ve afectado incrementando los costes y reduciendo la calidad.

España perdió su calificación como uno de los sistemas educativos más equitativos de la OCDE en 2012. En 2015 ha ocupado el puesto 24 entre los 34 países de la OCDE, con fuertes disparidades entre comunidades autónomas, donde destacan Castilla y León y Galicia entre los 5 sistemas educativos más excelentes de la OCDE y Murcia, entre los 5 más deficientes.

 

Repetir curso no mejora el rendimiento educativo y eleva los costes de todo el sistema

Repetir curso se planteó como fórmula para mejorar el rendimiento de los alumnos con dificultades pero la evidencia ha demostrado que no ayuda a los alumnos y es muy costoso para el conjunto del sistema. Los países han introducido políticas preventivas para reducir la repetición de curso utilizando esta medida sólo en casos excepcionales. Algunos países lo han eliminado por completo.

En España más del 31% de los alumnos de 15 años en 2015 (12% en primaria, con menos de 10 años) habían repetido algún curso, frente al 11% de la OCDE, con diferencias significativas entre CCAA, desde el 21% de Cataluña a más del 40%  en Baleares. Entre 2003 y 2012, mientras la OCDE reducía el porcentaje de repetidores, España fue uno de los países  que más lo incrementó con una diferencia de casi 4 puntos.

Elegir esta fórmula frente a otras alternativas más preventivas y personalizadas sale caro al conjunto del sistema educativo español. A pesar de que España gastaba menos que la mayoría de los países de la OCDE por alumno repetidor y año (31 mil euros en 2012, frente a más de 50 mil en países como Holanda, Bélgica, Suecia o Dinamarca), el coste de los repetidores sobre el total de los gastos en educación fue de casi el 8% en 2012, solo por debajo del coste en Bélgica, Holanda y Francia.

 

Los alumnos de bajo rendimiento no son los más vagos

El progreso de los alumnos no depende sólo de sus características personales sino del tipo de oportunidades y apoyos que se le brindan o no se le brindan, por lo que el mismo alumno puede tener dificultades de aprendizaje y de participación en una escuela y no tenerlas en otra. Una característica común a los sistemas educativos excelentes es la creencia en el éxito de cada niño.

En España el 54% de los alumnos que repiten curso proceden de los hogares más desfavorecidos, frente al 9% de los que proceden de hogares con mejores entornos económicos y culturales, el peor ratio del conjunto de la OCDE.  El 38% de los repetidores españoles cursan sus estudios en escuelas públicas, frente al 17% en escuelas privadas o concertadas.

La atención temprana de calidad es una constante en los países con sistemas educativos excelentes como fórmula para detectar y evitar que los alumnos no adquieran las competencias necesarias y evitar el abandono escolar. En Finlandia por ejemplo, en 2003 el 18% de los niños estaban en programas especiales de refuerzo atendidos por profesionales especializados altamente cualificados.

En España, a pesar de tener una diferencia de 82 puntos, equivalente a dos años escolarización entre los alumnos más y menos favorecidos, una de las tasas más altas de al OCDE en abandono escolar o un 19% de alumnos de bajo rendimiento, entre 2009 y 2013 se recortó en más de un 25% los fondos destinados a la educación compensatoria.

 

 

Los colegios con una mayor proporción de alumnos desfavorecidos tienen mayor dotación de recursos

Las escuelas con mayor proporción de estudiantes desfavorecidos corren mayor riesgo de obtener bajo rendimiento. Además no suelen contar con el apoyo familiar ni del entorno para apoyar a sus alumnos. Por ello, los países con sistemas educativos excelentes tienden a dar a estas escuelas una mayor dotación de recursos y se les asigna los profesionales más cualificados.

El tipo de gestión del sistema, público o privado no es relevante, pero si la garantía de calidad y equidad en todo el sistema. España y Japón tienen un porcentaje de alumnos similar en centros públicos (68% y 70% respectivamente). Sin embargo la diferencia de rendimiento entre los colegios públicos y privados, incluyendo en estos los concertados, en España es de un año de escolarización y en Japón de 1 mes. 

España, no sólo es uno de los países de la OCDE con menor proporción de alumnos en escuelas públicas.  También destaca por concentrar en ellas a una creciente proporción de alumnos desfavorecidos, con una dotación insuficiente de recursos y profesionales adaptados. La brecha entre el rendimiento de las escuelas públicas y privadas es muy superior a la media de la OCDE y se ha visto ampliada en los últimos años. El 77% de los colegios privados es España son concertados, con el 100% de la educación financiada con fondos públicos.

 

 

Los profesores son el eje central de los sistemas educativos excelentes

Su cualificación, prestigio y motivación son las claves de su éxito. Los maestros, suficientemente cualificados, tienen plena autonomía para poder adaptarse a las necesidades de su alumnado.

Los criterios de admisión de maestros en los sistemas educativos más desarrollados son muy estrictos. Se eligen entre los mejores alumnos: en Corea entre el 5% de los mejores alumnos; entre el 10% en Finlandia, y Singapur y Hong Kong, entre el 30%.  Es una de las profesiones de gran prestigio y sus salarios aumentan  a medida que ganan experiencia y cualificación.

En España la carrera de maestro está poco valorada, la selección sigue siendo a través de anticuadas oposiciones donde pesa poco la experiencia en la materia a impartir y los salarios permanecen estáticos con independencia de los años de experiencia o las cualificaciones adicionales que se vayan obteniendo. Los profesores españoles creen que la profesión de maestro está muy poco valorada en la sociedad. Únicamente los profesores de Francia, Portugal o Suecia tienen una valoración peor que España en el conjunto de la OCDE.

De acuerdo con el último informe de PISA para 2015, las escuelas españolas son los que tienen menos autonomía del conjunto de la OCDE para gestionar sus clases y la relación con sus alumnos, superando únicamente a la situación de México, Turquía y Grecia. Dentro del conjunto de escuelas, la públicas y las que cuentan con alumnos más desfavorecidos tienen una situación considerablemente peor.

 

 

 

La educación “obligatoria” en España  se está convirtiendo en un bien de lujo, si buscas “calidad”

 

Desde 2009 y a pesar del incremento en el número de alumnos, el gasto público en Educación se ha recortado de forma alarmante. De acuerdo con el informe “Crisis económica y financiación educativa” de CCOO, la evolución de la inversión educativa entre los años 2009 y 2013 se ha reducido un 16,6%, con una distribución desigual. La educación primaria se contrajo un 14%,, la secundaria un 17%, en régimen especial un 16%, la compensatoria un 25,5%, la formación al profesorado un 48,7%. y la ocupacional más del 53%.

El gasto por alumno en 2013, tanto en primaria como en secundaria obligatoria ya estaba a la cola de los países de la OCDE. El gasto público en educación sobre el PIB, según el informe  Monitor 2016  de la Comisión Europea, frente a una media en Europa del 5% desde 2011, España ha gastado entre el 4,1 y el 4,4%.

Por CCAA, las consejerías de educación recortaron de media en ese periodo un 14,2%. Un 15,3% en educación no universitaria, especialmente en la educación pública. Los conciertos sólo redujeron un 4,1% su asignación. En 2013 la inversión por alumno en educación no universitaria, en los centros financiados con fondos públicos (incluye concertados) era de 3.711 euros, con amplias diferencias entre CCAA.

Por el contrario, el gasto privado en educación, de familias y empresas se ha incrementado durante la crisis hasta alcanzar en 2014 el 42% del total del gasto de educación en España.

El informe sobre “Las cuentas de la educación en España, 2000-2013. Recursos, gastos y resultados” de la Fundación BBVA, llega a resultados similares de los que se desprenden de los informes PISA  “Una mayor dependencia de la educación del gasto de las familias condiciona la igualdad de oportunidades educativas ” “Los centros públicos concentran un porcentaje de alumnos con entornos desfavorables que dobla al de los privados. Sus resultados mejoran cuando disponen de recursos para compensar los obstáculos asociados al perfil socioeconómico de sus alumnos.

 

Otras conclusiones relevantes

 

 

Más deberes no mejora el resultado académico

 

Sobrecargar a los niños con deberes se ha demostrado que no mejora el resultado académico. Los finlandeses por ejemplo, ponen mucho valor en el tiempo y el juego libre. Por ley, los maestros deben dar a los estudiantes un descanso de 15 minutos por cada 45 minutos de instrucción. Los deberes sólo ocupan 2,8 horas a la semana.

España es uno de los países de la OCDE donde los niños tienen mayor carga de deberes.

Voluntad política y consenso amplio para una reforma educativa efectiva

La educación es asumida por los responsables políticos como la clave del crecimiento y bienestar del país. Las reformas educativas se diseñan e implementan con el consenso y la implicación del conjunto de la sociedad y su entramado económico.

La distribución del gasto público da una idea de las prioridades políticas de cada gobierno. En Europa, más del 10% del total del gasto público se invierte en educación. En España esta partida sólo alcanzó el 8,7% en 2012 y un 9% en 2013 y 2014. A las puertas de la reforma educativa, en 2012 se recortó el 6,3% del presupuesto en educación y en 2013 otro 3,3%.

El consenso tampoco ha sido uno de los puntos fuertes del gobierno de España en los últimos años. La última reforma educativa se aprobó sin el consenso siquiera de la comunidad educativa. El debate y la implicación del conjunto de la sociedad sigue siendo nulo, aunque con claras diferencias entre comunidades.

 

 

 

Evolución del gasto público en Educación 2010 – 2013 (2010 = 100).

Primaria a terciaria.

Fuente: Education at a Glance, 2016. OCDE

 

La renta per cápita no determina los resultados educativos

A partir de un nivel de riqueza, no hay correlación entre la renta per cápita de los alumnos y los resultados de las pruebas Pisa en matemáticas, ciencias y lectura. Tiene mayor influencia el nivel cultural de las familias. Sin embargo, los países con sistemas educativos más eficientes han conseguido compensar las carencias de los entornos más desfavorecidos a través de programas de atención a la diversidad.

 

La excelencia educativa de una país determina la renta per cápita de sus ciudadanos

El crecimiento de un país está directamente y significativamente relacionado con las habilidades de la población. Hanushek y Woessmann de las universidades de Stanford y Munich demostraron que la cualificación de la población es con mucho el determinante más importante del crecimiento económico de un país, mostrando la fuerte correlación entre el crecimiento anual del PIB per cápita real entre 1960 y 2000 frente a los resultados promedio de las pruebas PISA.

La inversión en educación es una de las inversiones más rentables de un país”.

 

Regresión entre el crecimiento anual del PIB (%) per cápita real entre 1960 y 2000 frente a los resultados promedio las pruebas PISA, después de tener en cuenta las diferencias en el PIB per cápita inicial y los años de escolaridad inicial. Fuente: Hanushek and Woessmann (2015)

 

Cambio es los métodos de enseñanza con una educación más personalizada y motivadora

 

La educación personalizada, menos encorsetada en curriculums cerrados, buscando desarrollar el talento y el interés de cada alumnos a través de la motivación y la experiencia ha demostrado ser más efectiva que los tradicionales métodos de escucha y memorización. Sin embargo su implementación requiere de nuevos formatos más orientados a proyectos y fórmulas pedagógicas que enseñen a aprender más que a memorizar.

En España, entre 2009 y 2013, los recursos destinados a la formación del profesorado se redujeron prácticamente a la mitad. La dotación de actividades asociadas con las nuevas formas pedagógicas es deficiente. En ninguna de ellas supera la media de la OCDE

 

En España no sobran titulados superiores

Con el avance tecnológico el mercado de trabajo se están volviendo cada vez más exigente. Este cambio en la demanda ha hecho que el título de bachillerato o equivalente sea la credencial mínima para encontrar un empleo en casi todos los países de la OCDE. Por otra parte, mayores niveles de cualificación mejoran ampliamente la probabilidad de encontrar un trabajo y determinan el nivel salarial.

La mayoría de los países de la OCDE han incrementado fuertemente el nivel de cualificación de su población joven y la Unión Europea ha marcado como objetivo para 2020 contar con al menos el 40% de la población de los países integrantes entre 30 y 34 años con educación superior.

En España, aunque la población adulta sin estudios de secundaria superiores sigue siendo el doble que la OCDE, la población con estudios universitarios ha crecido por encima de los países de nuestro entorno hasta alcanzar la media de la OCDE y superar la media europea. Sin embargo, los recortes de los últimos años y han hecho caer los porcentajes.

En 2012 España contaba con un 41,5 % de jóvenes entre 30 y 34 años con educación superior. En 2015 este porcentaje había bajado al 40,9%. A pesar de que durante la crisis los jóvenes universitarios españoles han tenido problemas para encontrar empleos adaptados a su cualificación, sólo el 15,0% de mujeres y un 11,3% de hombres de los titulados entre 15 y 74 años estaba en paro en 2015, frente al 33,9% de mujeres y un 29,0% de hombres de la población con estudios inferiores a bachillerato (INE).

Junto a la mejorara la calidad de la oferta universitaria y la ampliación del número de plazas en las ramas más demandadas por el mercado laboral, como ingeniería o informática, es urgente ofrecer formación continuada de calidad para integrar al más del 42% de la población adulta que carece de educación secundaria superior.